La danza como una manifestación expresiva, permite al que la practica, crear su propio estilo y dotar al movimiento de personalidad (Purcell y Cone, 2005). Incluir en el proceso de enseñanza-aprendizaje de una danza, un espacio de creación en el cual los/as alumnos/as inventen o elaboren su propio baile o movimiento danzado puede resultar muy interesante para alcanzar objetivos tales como desarrollar la creatividad, implicar al alumnado en su proceso de aprendizaje, socializar, consolidar el aprendizaje de códigos técnicos básicos del baile o dar la posibilidad de aportar y expresar algo de uno/a mismo/a a los demás.
Las propuestas de actividades danzadas para el trabajo, desarrollo y mejora de la creatividad en el aula, alcanzan su máxima significación en el proceso de aprendizaje de la danza, una vez que la persona se ha familiarizado, iniciado o perfeccionado en la práctica de un determinado baile (pasos básicos, desplazamientos, tipo de música, ritmo, etc.) adquiriendo cierta autonomía, dominio y control de su cuerpo en el espacio y en el tiempo mientras se mueve de una forma expresiva y al ritmo que marca una música (Chen y Cone, 2006).
Dos factores que permiten el desarrollo de la creatividad del alumnado en el proceso de enseñanza-aprendizaje de una danza son:
1. Actuación del profesorado antes, durante y después del proceso creativo del alumnado
2. Implicación del alumnado en el proceso creativo de la danza y puesta en acción de la propuesta
Objetivos que desarrolla la propuesta:
- Trabajar de forma específica elementos básicos del ritmo como son el pulso y el acento a través de las frases y las series musicales.
- Desarrollar la creatividad descubriendo una forma de expresar y comunicar con el cuerpo y el movimiento a través de la música y el baile.
- Utilizar la danza para favorecer la cohesión de grupo mejorando la interacción y la comunicación entre compañeros/as.